C.U
Los días comienzan de forma muy distinta, para todos, en todas partes. Hay quienes comienzan con la cara al piso y en la boca una oración, en otros lugares el día comienza con café y una visita a las parcelas; la clase obrera inicia turno a las 6:00 am en algunos centros industriales. Hoy amanecí con prisa.
Salí antes del medio día, el asfalto brillaba en las calles y algún ruido se colaba por entre las corrientes de aire que continuamente azota los arboles. La prisa se convirtió en impaciencia.
Toque un timbre, JM salió con precaución y decidimos abordar el transporte publico.
Desde aquellos días, donde juntos recorrimos los pasillos de la Facultad, hasta ahora podíamos conversar seriamente sobre mi vida académica. Nuestra conversación se interrumpió con intervalos de topes y baches. En su cara el calvario del trayecto.
El costo del Tren Suburbano asciende a 16 pesos por trayecto largo, más de tres estaciones: garantiza seguridad y un agradable clima templado, a cambio restringe las garantías individuales de los usuarios; he aquí la maravilla de la propiedad privada -cualquier parecido con el Estado burgués es mera coincidencia-. El tiempo de recorrido desde el Edo. Mex. hasta la CDMX lo vale. Dos victimas más abordaban sus carros pero ¿alguien es capaz de despreciar ese agradable sonido de los raíles del tren? .
Nos vomitó en Buenavista. Asaltamos la serpiente naranja, un transborde en dirección Universidad.
Una muchedumbre salvaje nos arrinconó sobre las costillas del metro, la punzada en el rostro de JM era muy marcada, hallamos un lugar y tomó asiento.
Nuestra misión comenzaba a tomar forma; el seminario de Ingeniería Mecánica y su propagandización. La burocracia universitaria ha hecho de las actividades académicas el lucro y este es un intento por arrebatar este espacio y entregarlo al desarrollo de la ciencia. Imprimimos 30 carteles. Visitamos al DR. Jorge Carrera, regañó a JM por su cara pálida y a punto estuvo de obligarlo a asumir su condición de invalido. Me bromeó. Tiramos a la basura los 30 carteles.
Modificamos el cartel, imprimimos 20. Pegamos 19.
Modificamos el cartel, imprimimos 20. Pegamos 19.
JM ocultaba su dolor.
Comimos tacos, seguimos hablando. Regresamos cansados.
En casa me mostró una tesis que derrumbo algo dentro de mi, y ahora la tengo de recordatorio.
Conclusión: El camarada Chinaco se ha lastimado el brazo izquierdo.
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